Problemáticas

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En todo el archipiélago canario, siempre hay una serie de problemas que se ha arrastrado desde siempre: la dependencia del turismo. Por culpa de este, se puede ramificar los otros problemas igual de importantes o peores: Sobrepoblación y Presión Demográfica (mucha gente, pocas casas, necesito trabajo y transporte), Împacto Medioambiental (contaminación, destrucción de paisajes, recursos limitados), Tráfico (necesidad básica parada por haber tanta gente), Precariedad y Salarios (alquileres de 800€-1000€ ganando 1 persona ~1200€-1300€, ¿cómo me independizo?), Vivienda (aparte del precio, las Viviendas Vacacionales encarecen y transforman la zona -> pasamos del cani canario al guiri de turno intentando hacer balconing… va a cubrir tus gastos TPM, GDM), Gentrificación, Desigualdad, Redes Sociales y Masificación (típico escenario: hablan de un lugar bonito, limpio e increíble -> se llena de gente/turista -> se llena de basura -> ecosistema dañado), Educación y Fugas de Talento (isla pequeña, problemas gigantes, mejor irse a otro lugar) y, por último y más importante, Pérdida de Identidad Cultural (página dedicada). Es una gran contradicción moderna que pasa aquí, Canarias es uno de los lugares más deseados para vivir o visitar, mientras muchos residentes sienten cada vez más difícil poder vivir dignamente en ella. Debido a toda estas problemáticas, el pueblo ha iniciado movimientos sociales en forma de protestas: “Canarias NO se vende” (hay que cambiar la forma en que los turistas consumen las islas).

Pérdida de la Identidad

No es sólo “usar menos palabras canarias”, “olvidar tradiciones” o “dejar de bailar folklore”, el problema es mucho más profundo que eso. Las palabras claves que se tiene que definir son “turismo masivo” y “presión económica”. Siendo lo más objetivo posible, el problema número 1 es el MODELO DE TURISMO, NO EL TURISMO EN SÍ, EL MODELO. Ya que con esta dependencia muchísimas zonas se basan de éste, dejando sin espacio al residente canario. Como consecuencia, ya ciertos lugares no están para vivir, los barrios pierden su esencia, todo se vuelve más genérico o negocios cierran por el desplazamiento de la población. Además, al haber poco sitio, desaparecen espacios ya establecidos como son los barrios, plazas de pueblo para la adaptación y perpetración de la autodestrucción de una parte de España, Canarias. Y si contamos con la imposición del idioma del turista (ya sea español o de otro sitio), aparece la pérdida del lenguaje e identidad canaria. Cambiando palabras propias por otras más “correctas”, tendemos a la homogeneización lingüística, olvidando las raíces de nuestro propio dialecto. Añadiendo a la ecuación el internet, favorece la pérdida de la cultura y esencia regional. Entonces, dicha identidad canaria es híbrida. Como se ha dicho anteriormente, Canarias se debe a la mezcla entre una herencia guanche y cultura española con influencia latinoamericana junto a un turismo europeo y, como guinda al pastel, internet global. Por culpa del creciente malestar por parte del pueblo canario, han existido movimientos, huelgas y manifestaciones que expresan el agotamiento social, la frustración, el miedo a perder el control del territorio y la vivienda junto a una preocupación por el futuro del archipiélago. Por eso, muchos jóvenes sienten una desilusión económica unido al orgullo local y lo gritan al unísono “CANARIAS NO SE VENDE”. Si me permiten compartir mi punto de vista, como canario de nacimiento, he de decir que, por una parte, me da vida ver pueblos con vida residencial, gente que (intenta o consigue) adaptarse a la isla y a sus habitantes (en el habla o en el respeto de tradiciones) y observar a personas que respetan los lugares y a la gente local. Por otra parte, me jode ver como nos vamos quedando sin sitio en mi propio hogar. No poder ir (o ir con miedo) a un lugar secreto, que me vea una persona ajena al lugar y que lo haga viral. Los atascos diarios, las viviendas vacacionales (que nos quitan espacio y nos aportan… muchos dolores de cabeza), basura acumulada por la calle (ver Las Verónicas), escuchar / ver a un extranjero por mi barrio (vamos no me jodas, ¿es en serio? ya hasta me van a invadir el bar de al lado y, si me descuido, le ponen karaoke inglés para atraer a más gente) y otro (macro)proyecto destinado a reformar un ecosistema entero con tal de poner otro hotel más y ganar atracción de turistas que también ayudan (o ayudarán) a la destrucción de la zona inmediata y alrededores.